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viernes, 12 de septiembre de 2014

Análisis de lo sucedido a España en el mundial

En frío, pasados un par de días, me dispongo a pensar qué ha pasado con la selección española en este mundial, y he sacado las que para MÍ, son claves de esta debacle:

  1. Entrenador: Juan Antonio Orenga no es el hombre adecuado para dirigir uno de los grupos deportivos más importantes de la historia de España, pero eso lo sabíamos antes de que lo eligieran. Tras un bronce en el Europeo ante la misma Francia y sin Pau deciden mantenerlo de cara al mundial, lo cual es incomprensible. Claro, la FEB no es tonta, y pone a Sito Alonso de ayudante (un entrenador que para mí tiene toda la credibilidad del mundo), pero no es suficiente.

    La calidad de estos jugadores es tanta que un mono con platillos habría conseguido un buen resultado en casi cualquier campeonato, pero este era nuestro año. Nuestro mundial, el de la ilusión. Queríamos más. Tal vez dejamos pasar el último tren de los chicos de oro, y eso la gente no lo perdona. ¿Orenga es culpable? No, seguramente no estuviera en sus planes palmar ante Francia. Más bien víctima, fue al máximo de sus posibilidades, pero estas son limitadas.

  2. Rotaciones: en un torneo tan exigente cómo un Mundial, en una fase de grupos en que España tendría muy pocos problemas para quedar primera, seguramente no habríamos necesitado 30 minutos de los Gasol. El jugador va a querer jugar, pero no debe hacerlo a ese nivel. Varias valoraciones por encima de 30 ante selecciones tremendamente inferiores en el juego interior. Innecesario. Felipe como espectador de lujo, Claver, Abrines, Calderón...

  3. Selección: posiblemente una de las selecciones más potentes que hemos presentado nunca. Tal vez la mejor. Pero los secundarios... ¿donde están? ¿Qué pasa cuando los que siempre están no están? Cuando Marc Gasol se queda en el hotel, cuando Navarro no puede y Rudy se convierte en el payaso camorrista de turno, más preocupado del flopping que de jugar. Miras al banco y tienes a jugadores que esperas que te salven el culo, pero con Calderón fuera de ritmo competitivo, Claver sin confianza, Abrines verde y Felipe muy fuera, te quedas sin soluciones. Va ligado al tema de las rotaciones, pero si miras al banco y encuentras a San Emeterio, Corbacho... tal vez no hubiera ocurrido. Gente contrastada, con experiencia y que habría podido responder a lo que el seleccionador (recordemos el punto 1) quería.

  4. La FEB: para mí los principales culpables. Culpables de jugar con la ilusión de la gente. De convertir esta selección en un producto. De poner a cargo de la selección a funcionarios que se limiten a cumplir órdenes. De deshacerse de Pepu. De hacernos creer, de pedirnos y no respetarnos a los aficionados y amantes del deporte. Nosotros y los jugadores creímos. Vosotros no. Chapuceros.

  5. Nosotros: los hicimos ganadores antes de jugar. El deporte es ilusión, pero es trabajo, físico, técnica, táctica, afición, suerte... tenemos derecho a soñar, sí, pero sabiendo que los sueños cuestan.
  6. Los jugadores: no voy a hacer análisis 1x1, pero casi. Yo soy jugador, y sé que ganar no lo es todo, pero sí merecer ganar. En el partido ante Francia hubo jugadores que salieron a la pista a merecerlo, y otros que piensan que debíamos ganar por decreto.

    Hablo de Rudy Fernández o de Marc Gasol. No se le puede acusar a un jugador de perder un partido, o de no rendir. No soy ese tipo de gente que insulta a jugadores. Ellos intentan hacerlo lo mejor posible siempre, y que un día no entren, o que tenga una mala temporada no hace a NADIE merecedor de mis insultos, desde el sofá. Ante todo respeto su trabajo, siempre y cuando se ciñe al baloncesto. El recital de flopping, golpes y tiros irresponsables de ambos (¿Reyes a coger un rebote? ¿Ibaka a poner dureza bajo el aro propio? ¿Claver a defender a Batum o Diaw? ¿Calderón a dirigir?) fue lamentable, pero parece que no existen más opciones, porque lo jugaron todo. Ahí aparece la fe de todos los españoles que juntamos las palmas pensando en San Pau Gasol y en San Juan Carlos Navarro, pero no es suficiente ante una selección bien preparada como lo fue Francia.

    Los secundarios, tan criticados, pero para mí por el motivo que expongo en el primer párrafo de este punto, merecedores de todo el respeto y con ellos al fin del mundo.
      • Víctor Claver: fuera de su rol. Se lleva años esperando de él algo que tal vez no le corresponda dar por el momento, sin embargo es un trabajador. Defiende, rebotea, se pega, genera... es un jugador de 2,07 con una zancada y un paso lateral larguísimos, y además llega muy arriba a intimidar y taponar. Con él en ayudas todo es más difícil para el otro equipo. Además, tal vez con algún minuto, pueda entrar en dinámica y responder también delante. Sin confianza no existe.
      • José Manuel Calderón: para mí, batuta indiscutible de la selección. Pero sus minutos tienen que ser de dos, o dejará fuera a Ricky Rubio, lo cual lo relega a jugar de escolta, y ahí no rinde igual. El famoso run&gun mola, y funciona mientras tienes a Ricky, Navarro, Rudy y los Gasol en pista ¿y después qué? Cuando la alegría no funciona... ¿cual es nuestro juego? Yo os lo digo: 1x1 de Pau al poste.
      • Felipe Reyes: Felipe de mi vida, que mal me has caído y como de noble es tu juego. Te he puesto de cerdo para arriba, después comprendí que eso es dejarse el alma por un equipo, con tus armas. No es el mejor prácticamente en nada, pero me atrevo a decir que es una especie de Puyol del baloncesto español (y esto es algo muy grande). ¿Quien como él para entrar a pista y ser ejemplo de la lucha de todos? Cuando la gente ve a un jugador talentoso aplaude y lo admira por lo que sabe hacer, que nadie más hace. Cuando ve a un jugador como Felipe la gente se siente identificada, porque piensa que si él jugara para su equipo, jugaría como él, con el alma. Y por eso lo admiran. En los cuartos de final faltaron kilos en la pintura... los kilos de más que pesan sus cojones.
      • Alex Abrines: capacidad anotadora más que demostrada con el Barça. Juventud, velocidad... todas esas cosas que tiene que tener un jugador al que se especula sustituto de Navarro (son palabras mayores eso). Sin embargo en +20 contra Irán o Egipto este muchacho está en el banco, y se limita a jugar el último minuto de los minutos de la basura. Sin confianza y sin peso en el equipo llamado a ser campeón del mundo ante la todopoderosa USA. 
No quiero olvidarme de el maltrato mediático al baloncesto que se ha sufrido durante el mundial. Se ha gastado millones de euros en promoción, con miles de eventos alrededor de todo el país y, llegado el momento, dejamos a los aficionados con un 25% de los partidos de fase de grupos. Claro está, les honra que rectificaron, y a través de la plataforma web se pudieron ver todos los partidos desde la tercera o cuarta jornada. Sin embargo, sigue sin ser tratamiento hacia un mundial organizado en nuestro país.

Esto, sumado a los recientes éxitos mundiales de nuestros atletas y al invisible deporte femenino y deporte de base, hacen patente una realidad: somos un país donde el fútbol importa siempre, por encima de todo, e ignoramos al resto. Es una realidad triste y egoista. Llenamos portadas con el peinado de Cristiano y en una esquina, en pequeñito, se nombra a unos tal Mireia Belmonte y Gomez Noia. Judo, badminton, categorías inferiores, nadadores, atletas... existen, y somos ignorantes a su sudor, y casi a sus éxitos representando a España.



En este país no somos amantes del deporte, por mucho que nos pese, cuando Deportes Cuatro se dedica a dar documentales sobre las miradas entre deportistas, o a analizar las veces que se repeina Cristiano, o los hijos que le ha hecho Piqué a Shakira. No somos deportistas, ni siquiera de lo que creemos entender, entendemos. No sabemos ni de fútbol en un país donde el fútbol es religión, porque eso es fanatismo, y el fanatismo es ignorante.

Es como para reflexionar, en global, de lo que en realidad es el deporte. Recordar que el deporte supone que dos equipos se miden y se arriesgan a ganar y perder. Si ganas, fenomenal. Si pierdes te levantas, te recuperas, luchas, entrenas duro y lo vuelves a intentar. Nada más. El dinero, las marcas, los culebrones... eso no es deporte, eso es otra cosa. El deporte es lo que hay debajo.

En mi humilde opinión es una derrota decepcionante, pero me alegra pensar que alguien, en algún lugar, ha reflexionado y llegado a la misma conclusión que yo. Ganar no lo es todo, merecerlo sí.

¡Hasta otra, amigos!

3 comentarios:

  1. ¡Buena manera de comenzar un blog!. ¡Enhorabuena y gracias, Pau, por compartir tus reflexiones!. Interesante análisis, tan sugerente como provocador, en cualquier caso, sugerente y ..con eso suficiente para degustarlo antes de comentar el fondo. Coherencia y consistencia para comenzar . Esto promete.

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  2. Pau, sobresaliente en equilibrio, ponderación y, tristemente para todos, justicia con la realidad. Muchas gracias, de verdad.
    A disfrutar hoy de los Estados Unidos.

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  3. Efectivamente todo no es Orenga, pero se veía venir NO está preparado. Yo era de los que pensaba incluso que EEUU no era tampoco rival, al final creo que me equivoqué.

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